Realizar objetos o crear obras realizadas con basura rescatada del río, o con teléfonos viejos o con restos industriales. Sustentable/Obra/Arte/Activismo/Cultural
Como el trabajo realizado sobre el Riachuelo, se instaló la obra Terzo Paradiso (Tercer paraíso) del italiano Michelangelo Pistoletto; que realizo aros con tres mil botellas de plástico de distintos colores y que con el paso del tiempo crearon una isla de camalotes.
Teléfonos de dial. Bolsas. Plástico sacado del fondo de un río. Botellas. Ojotas sin su par. Pelotas de tenis desinfladas. Encendedores que no sirven. Juguetes rotos. Materiales descartados, desde vidrios y metales hasta maderas y latas. Pedazos de bicicletas, retazos de carteles. Esqueletos de paraguas
perdidos. Papel de diario. Son desperdicios, y también no. El concepto de qué es desecho varía según se lo mire. O use. Eso que muchos tiran, lo que se desecha o deja de tener utilidad puede ser materia prima de algo más. Reciclar es la tarea de las últimas décadas y sucede también a la hora de hacer arte un concepto tan activista como cultural Cuadros. Esculturas. Instalaciones. Piezas de arte hermosas hechas con desechos, reconvertir lo que fueron residuos en un objeto con valor. Es una tendencia que crece desde hace algunos años se llama UPCYCLINNG.
Como la emblemática “TribuT” Instalación con teléfonos viejos realizada por el artista frances Jean-Luc Comec
Aunque el uso de materiales que podrían considerarse basura para hacer obras viene sucediendo desde hace más de un siglo, el Upcycling concepto como tal, es algo nuevo, tiene un costado, además de artístico, activista. Encuadrados en esta tendencia, hay creadores de todo el mundo, de diversas edades, y múltiples estilos.
El portugués Artur Bordalo, conocido por el nombre artístico de Bordalo II, hace murales 3D protagonizados por animales montados con chatarra, para concienciar sobre la contaminación y la vida silvestre. Acá utiliza una pared medianera realizar un mural armado con desechos plástico de diferentes tamaños y procedencias La obra del artista holandés Diet Wiegman, que realiza esculturas de luz son figuras que lleva a cabo con vidrios y metales descartados.Sus trabajos proyectan sombras que dibujan
en la pared una imagen diferente la en la pared una imagen diferente la de la obra
andan y todo tipo de basura que rescató del río Támesis en Londres. Están, además, los franceses Bruno Lefevre-Brauer –que poco a poco va construyendo un ejército de robots con desechos de fábricas abandonadas.
Otro artista del Upcycling es el brasileño Vik Muniz, que realiza collages con fotos viejas, desechos electrónicos y hasta sobras de alimentos. La segunda vida de lo que pudo haber sido basura, reconvertida en obras, también sucede en la Argentina. Poco a poco se van sumando más artistas a la tendencia de trabajar con lo que otros consideran desperdicios.
Por prejuicio se piensa que el arte es inaccesible. Tanto para entenderlo como para emprenderlo. El Upcycling también discute eso. No solo no hay que gastar en cerámicas, mármol, óleos o acrílicos.
Promueve el reciclaje, concientiza sobre el cuidado del medio ambiente y hace una resistencia casi poética contra el consumo desmesurado. De ese modo aparecen obras que dialogan directamente, sin vueltas, con el presente y como quien no quiere la cosa instalan a las Artes como parte de la vida cotidiana.
Cabe aclaración, lo de usar desechos para hacer arte no es nuevo. Hace tiempo que sean famosos como, Pablo Picasso y Georges Braque, por nombrar a dos grandes que son parte de la historia, hicieron collages con diarios, papel de revistas y hasta usaron retazos de viejas maderas, en una época donde eso poco tenia que ver con el arte o los dadaistas ,como Marcel Duchamp y su celebre urinario que a principios del siglo XX crearon el ready made, sacando objetos cotidianos de su entorno habitual para resignificarlos.
El Upcycling, antes de tener ese nombre, siguió presente a lo largo del tiempo. El pop art experimentó en los 60 y 70 con todo tipo de materiales. Y entre algunos de los hitos locales están los cientos de chicles masticados con los que Pablo Suárez hizo su antológica escultura El pibe Bazooka a fines de la década del 80.
Los rezagos de desechos ferroviarios de Carlos Regazzoni, muchos otros artistas que ya son parte de paisajes urbanos de varios puntos del país. Los retratos del grupo Mondongo, un clásico moderno, están hechos con plastilina, espejismos de colores y hasta fiambre ahumado. Hace años que Diana Aisenberg pone a quien se preste a enhebrar mostacillas y bijouterie olvidada o donada para seguir tejiendo su
obra Paraíso, un cortinado en eterno crecimiento y movimiento. Y estos son apenas algunos de los, antecedentes, tanto de la Argentina como del mundo, de la historia de una vanguardia artística y activista que hace arte con lo que otros tiran. Y que tienen su encuentro en el Festival Drap-Art, que se celebra de modo itinerante todos los años desde 1995 para promover, a través del reciclaje creativo, la conciencia y el respeto por el medio ambiente.y es donde se promueven deferentes artistas como el Junk Art de la británica Jane Perkins, que hace retratos de íconos como Marilyn Monroe, Albert Einstein o la reina de Inglaterra con estética pop. Su material de trabajo son botones, broches para la ropa, piezas de Lego o muñequitos de plástico, entre otros. El evento nació en Barcelona y ya se hizo en Francia, Grecia, Israel, Estados Unidos, Italia, Alemania, Japón y Uruguay, entre otros países del mundo. El turno de la Argentina fue en 2017, en el Centro Cultural Recoleta.
Entre otros artistas que podríamos encuadrar en el Upcycling local está Haydée Acero, que dejó la abogacía para dedicarse full time a sus instalaciones, realizadas con viejos CD y DVD, vidrio y metal. Su obra, además de reutilizar desechos, juega con el reflejo y la luz. O la artista Paula Pons y sus esculturas de papel de diario, desde 2010 viene haciendo esculturas con bollos de diario y cinta adhesiva, que juegan con la dureza de la fragilidad, tanto en su formato como en la estética o Elisa Insúa, que es licenciada en Economía, usa material de descarte, pequeños objetos ensamblados a veces encontrados; otros tantos donados, para hablar con su obra del consumismo y los efectos del capitalismo. David Klauser, que vive en el Delta, rescata objetos en desuso como chapas y maderas,pero también guantes de trabajo, o juguetes rotos, como materia prima para realizar sus esculturas.