
La Libertad Avanza (LLA), el partido que irrumpió en la escena política argentina con el eslogan «Es imposible una Argentina distinta con los mismos de siempre», parece haber olvidado sus propias palabras. En un giro que apesta a oportunismo y traición a sus principios, el ex senador radical Roberto Costa y su esposa, la exsenadora massista Malena Baro, han sido incorporados al armado político bonaerense del espacio liderado por Javier Milei. Y como si fuera poco, Costa llegará este mes a Bragado para inaugurar un local de LLA, un acto que no hace más que poner en evidencia la incoherencia de un movimiento que prometió romper con la «casta» pero ahora la abraza con entusiasmo. Roberto Costa es abogado, psicólogo social y martillero público, jefe político del bragadense de Marcelo Elías y concejal con licencia de Escobar. Es un dinosaurio de la política con una carrera que se remonta a 1983, encarna todo lo que LLA decía rechazar. Desde sus inicios como vocal del Comité UCR de Escobar hasta su rol como presidente del bloque «Juntos por el Cambio» en el Senado bonaerense en 2019, Costa ha sido un engranaje clave de la maquinaria política tradicional. Pasó por cargos como senador provincial (1993, 2009, 2013, 2017), diputado nacional (2003), y concejal de Escobar (1987 y 2021), siempre bien acomodado en las estructuras de poder.
Su esposa, Malena Elizabeth Baro, nacida en Junín Nacida el 28 de enero de 1979, una Contadora Pública recibida en la Universidad Nacional de Rosario. No se queda atrás: Secretaría de Economía de la Municipalidad de Junín, con el intendente Mario Meoni, en 2009, fue electa Senadora por el Acuerdo Cívico y Social, una coalición que incluía a la UCR, en 2013, renovó su banca como parte del Frente Renovador, liderado por Sergio Massa, por la Cuarta Sección Electoral. Radical, ex Vicepresidente de la Convención Radical bonaerense, devenida massista y militante ferviente de Gerardo Morales. Ahora beneficiaria de un cargo de Coordinadora de Administrativa y Planificación Logística de la Dirección Operativa d Comunicación Digital de la Presidencia de la Nación, bajo el gobierno de Javier Milei, desde junio del año pasado. En el área de Prensa al menos tres funcionarios de alto rango no pudieron responder qué función llega para cumplir Malena Baro y bajo el patrocinio de quién. ¿No era esto lo que Milei denunciaba como «la casta»?. Dicen que sus tuits contra @JMilei eran incluso más duros que los del ex senador @DrRobertoCosta (foto), su pareja. El reciente acto en Pilar, donde Costa oficializó su ingreso a LLA junto a Sebastián Pareja y con el aval de Karina Milei, fue un despliegue de cinismo. Allí, el exradical habló de «terminar con el populismo berreta» de Axel Kicillof, mientras su historial lo muestra saltando de un partido a otro —UCR, JXC, Vecinos Unidos— para mantenerse relevante. Baro, por su parte, no solo militó con Gerardo Morales y Sergio Massa, sino que, según periodistas como Ignacio Ortelli, lanzó duros ataques contra Milei en Twitter antes de borrar las pruebas y subirse al carro libertario. Ahora, desde su nuevo puesto en el gobierno, parece que la «libertad» que avanza es la de los mismos de siempre para seguir viviendo del Estado. La llegada de Costa a Bragado para inaugurar un local de LLA es la cereza del pastel. En una provincia donde el partido busca consolidarse de cara a las legislativas de 2025, incorporar a esta pareja es un cachetazo a los votantes que creyeron en la promesa de una Argentina distinta.
¿Qué dirán los militantes de base que aplaudían el “discurso antisistema” mientras ven a estos viejos conocidos de la política tradicional desfilar por sus locales?
La respuesta es clara: LLA no es una revolución, sino una reedición de Juntos por el Cambio con un maquillaje más gritón. Las críticas no se hacen esperar. En redes y medios, se acusa a Costa de ser «la definición de casta» —con señalamientos a negocios inmobiliarios dudosos— y a Baro de carecer de idoneidad para su cargo.