
La comida de la gente no puede ponerse en discusiones tan banales
La semana pasada pudimos visualizar desde la redacción, un hecho que realmente alarma por estos días, donde desde un mismo espacio político se pone en duda una solución para la comida de las personas que lo necesitan, y todo esto en Bragado, donde somos vecinos unos de otros, donde la mayoría nos conocemos, o conocemos a alguien de la familia del vecino, etc. Nos asombró para mal que, desde el Consejo Escolar de Bragado, se haya votado en contra de la posibilidad de usar un comedor que pertenece a la escuela pública, para algo tal noble como una vianda de comida para los mas necesitados. Quien propuso la posibilidad de usar las instalaciones del CEC 802, habría sido Maria Villavicencio, la actual secretaria de Desarrollo Social de la ciudad de Bragado. Según las fuentes consultadas, la abogada veía con buenos ojos la posibilidad de cocinar en aquel lugar, dado que todo está en perfectas condiciones, casi sin uso. Lo que habría pasado en la votación del Consejo Escolar, respecto al tratamiento del proyecto, es que se retraso porque el presidente Nicolas Almiron estaba esperando que una de las consejeras escolares de Unidos por Bragado, Betina Menendez, volviera de sus vacaciones por Europa. Una vez tratado, la única persona que votó a favor del proyecto, es Monica Alfonso (Unidos por la Patria), mientras que los demás, Albicci, Menéndez, Gelaspi, Casajus y el propio Almiron votaron en contra. Lo que está bien que suceda es que pueda haber diferencias que giran en torno a la conceptualización política, pero se supone que, en este tema tan sensible, los que comparten espacio, al menos deberían tener un criterio ideológico que defina las acciones que van a realizar como espacio político, porque pareciera que Villavicencio queda en un lugar bastante cuestionado cuando de resolver puntualidades de este tipo es el objetivo. Una de las cosas mas tristes que surge en esta problemática, es todo lo que gira en torno a la negativa, porque la pobreza no es sinónimo de violencia, como transciende en este tipo de situaciones, donde intentan decir que no a algo, alegando que las personas que necesitan para comer pueden romper un lugar, como si en verdad hubiera alguna relación entre ser pobre y ser violento. Claramente pensar que tiene una connotación en relación al contexto económico, o plantear que nos encontramos en un ambiente marginal, no compagina con la planificación que debería tener una sociedad que no hace diferencia entre las personas por cuestiones meramente materialistas. Pensar que existen diferencias culturales entre los pobres y los ricos, es ignorar mínimamente la esencia de lo que significa cultura, por supuesto si nos referimos a la conducta, a cuestiones que hacen a la moralidad, a lo ético, etc. Ya la idea de marcar esa diferencia en este momento, mas cuando viene de facciones que se supone que piensan en cuestiones colectivas, o mas solidarias, llama mas la atención todavía. La gente de Unidos por la Patria, desde lo discursivo siempre plantean ser los abanderados de las personas más necesitadas, como así mismo proponen siempre estar gobernando o haciendo cosas para beneficiar a estos sectores. En este caso, no solamente se juega con algo tan sensible como la comida, si no que además, se puntualiza mezclando otros temas, embarrando la situación y dejando a varias familias de Bragado sin una respuesta tan sencilla como lo es alimentarse, tener algo calentito.
Es una vergüenza que la burocracia en este país llegue a lugares donde somos todos conocidos, que las cuestiones egoístas de politiquerías baratas de algunas personas, se antepongan por sobre la solución tan sencilla de que haya personas comiendo algo calentito con este clima frio. ¿Sabrán estas personas lo que eso significa? ¿Conocerán algo más que sus ridículos argumentos discriminatorios? Son personas que deben primeramente enterarse que viven con lo que la gente aporta en sus impuestos, etc. Para luego poder tomar decisiones más allá del amor por sus ombligos.